miércoles, 15 de marzo de 2017

Cuarta felicitación sin respuesta


28 de diciembre de 2008
“Navidad del 2008.
Momento para desear todo lo mejor, que estas fechas te sean gratas y agradables para poder disfrutar de la Navidad en compañía de la familia y de los buenos amigos. Ese es mi mayor deseo que si se cumple, dichoso yo también seré.
Envió esta postal, recomiendo que hagas clic en ella y disfrutes de lo que viene a continuación.
¡FELIZ NAVIDAD!
Un abrazo navideño.

 P.D. Siento el retraso de mi felicitación, ha sido por problemas técnicos y profesionales. Aún así, me he acordado de que tenía que enviarla.”

domingo, 12 de marzo de 2017

El viaje a ninguna parte y III


17 de diciembre de 2010
“¡Criatura!
Ay madre que [...] se me ha puesto malo esta semana. No me preguntes cómo ni el por qué pero sabía que estabas mal, no sabía muy bien de qué pero sentí digamos un desequilibrio en la fuerza. Lo que realmente importa es que estés mejorando, que la amigdalitis va despacio pero ya estás mejor y en unos días como nuevo. Procura descansar todo lo que puedas, mucho líquido, si es en forma de zumos mejor para que irriguen bien la garganta. Me da cosiña no haberlo sabido antes que te hubiera llamado o un mensajito para ver cómo has ido evolucionando (mea culpa mea culpa).
No te hemos dejado atrás, he negociado y sí, tienes un sitio reservado para venirte a La Palma. No preguntes, es uno que es medio Borgia medio Casamonicca. He hablado con mi hermano y harán las reservas de las habitaciones (duermes con nosotros). ¡Y claro que nos vamos a ver en los próximos días! Si estás recuperado, claro, ¡impongo esa condición! El chico de la agencia les ha dado de plazo hasta Nochebuena así que hay tiempo de sobra de vernos y solventar el asunto.
Cuando estés recuperado me avisas y quedamos, sólo si estás recuperado. Sino bueno, te cuidaré yo. Mejórate [...], y bien abrigado, hazme caso.

¡Un abrazote enorme!”

miércoles, 8 de marzo de 2017

Diecisiete años


Mi mente debe ser maravillosa si tenemos en cuenta el contenido de uno de mis sueños. O eso o es una oculta sensación que habita en mi subconsciente y que hace que mientras duermo salgan los remordimientos que no suelo ver con la luz del día. Aunque pienso que más que remordimientos es la sensación de no haber lo suficiente cuando pude hacerlo unida a la desconsolada soledad que padezco desde que te fuiste para siempre. Van diecisiete años desde aquel lunes seis de marzo y no dejo de sentir esta honda soledad que me ahoga por momentos y hacer que mis ojos se pongan rojos anunciando alguna lágrima furtiva que trato de disimular si hay alguien delante.
En ese sueño que se repite, sé que has muerto pero que por algún misterioso motivo has vuelto a la vida y estoy de nuevo a tu lado, cuidándote, estando pendiente de ti, mucho mejor que la primera vez que lo hice cuando la vejez te fue debilitando pasados los noventa. Y en el sueño tienes más edad y se me confunden las cifras de tu edad. Es como si tuvieras más de noventa y siete años contándolos a partir del momento en el que estuviste de vuelta. Te veo en sueños como siempre, con sus cabellos blancos y tus ojos azules, menuda de estatura y de complexión estrecha, vestida con ese luto que no te abandonó desde la década de los cincuenta.
La casa sigue igual, en mis sueños me esfuerzo de reunir todas tus cosas y de dejarlo todo tal y como estaba cuando te fuiste hace diecisiete años. El comedor, la sala, las habitaciones, la cocina, tu habitación. Todas las dejo como eran en aquel momento. Y estás fuerte, con mejor salud, retomando las tareas habituales que tenías como regar las plantas por la mañana, hacer la comida a mediodía, leer y rezar rosario por la tarde. Estando todo tan igual hace que me sienta tranquilo y seguro, disfrutando de un tiempo que no debió pasar y acabar. Me veo entrando y saliendo de tu casa con mayor frecuencia, preocupándome por cómo estás y por seguir a rajatabla las indicaciones de los médicos a los que te llevamos por si te encontraras enferma. Y en sueños soy consciente de que no volverá a pasar, no te vas a enfermar ni a sentir viejita ni te vas a ir de nuestro lado para no volver.
Esa es la parte del sueño que me atormenta sobremanera. Saber que existe la posibilidad de que te vuelvas a ir y volver a pasar esa pena tan grande que pasamos en su tiempo y padecer la soledad tan cruel que provocó que la vida cambiase estableciendo un punto de inflexión que si lo analizo me duele en lo más profundo de mi alma. Quiero pensar que si te fuiste es porque tenía que suceder así. Estabas viejita a tus casi noventa y tres años y la vida nos tenía reservado ese golpe tan duro del que aún hoy no me he recuperado por completo. Pasen los años que pasen, sueñe lo que sueñe, te sigo echando de menos de la misma manera que te echo de menos cuando de esos sueños me despierto. 

sábado, 25 de febrero de 2017

Bailes de piñata por Carnaval


La idea de resucitar la tradición caída en desuso no era del todo mala. Estaba muy bien eso de rescatar del baúl de los recuerdos la tradición de los bailes de piñata que en la isla de celebraban antaño y que gran acogida popular tenían. Querían hacerlo por primera vez para que sentara precedente y poderlo celebrar año tras año. Era muy simple, se requería un salón con sillas arrimadas a las paredes, la orquesta a fondo, del centro del techo colgando una piñata llena de almendras y otras chucherías, vino dulce y torrijas que repartir. Muy sencillo. Como primera vez que se organizaba, se pidió que los disfraces fueran como los que utilizaban nuestros padres y abuelos en otra época: moros, indios, fantasmas de blanca sábana, negros…
Y para ser el primer año no estuvo nada mal. Los asistentes disfrutaron a pesar del calor que se concentraba en aquel salón. El segundo año se mantuvo la mecánica del año anterior y la organización de la segunda edición del baile de piñata fue exactamente igual. La salvedad vino con los anfitriones que, para dar juego a la velada, eligieron disfrazarse de representantes de las distintas cortes europeas como la corte española, inglesa, holandesa, sueca…; y no europeas como la corte jordana, representante norteamericano… La alfombra roja se extendió para recibirles y las risas estuvieron aseguradas.

Ya con el tercer baile hubo ciertas tensiones entre los propios organizadores que dejaron ver que entre ellos algo no iba del todo bien. Se dividieron en grupos y los disfraces de unos no tenían nada que ver con los de otros y cada cual montó su propio espectáculo que culminó con un video musical con coreografía incluida que hizo aún más notoria la separación de aquellos que unidos formaban una sola cosa. Hay que añadir que el cambio de salón a plaza descubierta ganó sobremanera pero los asistentes se redujeron a un grupo de familiares y amigos cercanos que no cumplieron con la expectativa de lo acordado. Y con el cuarto año llegó el declive. El distanciamiento entre ellos fue mayor unido a los pocos asistentes y la lluvia que caía un rato sí y al otro también. Para el quinto baile de piñata Dios dirá si continua o no. Lástima que una idea tan buena termine por sucumbir ante las estúpidas tensiones que se organizan entre sujetos que creen saber de todo cuando en realidad tienen conocimiento de nada.