<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-199034426530911292</id><updated>2012-01-25T15:39:44.975-08:00</updated><title type='text'>Diario de un rebelde, sin causa</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>El indomable Dani Hunting</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00470500934151523418</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://3.bp.blogspot.com/_itMf3roKofY/SYI3JfzVLQI/AAAAAAAAAAM/v5VAfujYiWs/S220/anakin-skywalker.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-199034426530911292.post-4322626371238947300</id><published>2012-01-25T15:34:00.000-08:00</published><updated>2012-01-25T15:39:44.988-08:00</updated><title type='text'>Diana Álex Barcelona</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;“Sigue las instrucciones que he anotado en colores en este mapa y te aseguro no te perderás…”&lt;br /&gt;Con un retraso de apenas veinticinco minutos el avión había tomado tierra sin percances dignos de mencionar. Padecía un gran pánico a volar pero en esta ocasión poderosas razones la hacían allí, en medio del la terminar del aeropuerto del Prat tirando del asa de su maleta y  portando doblado, bajo el brazo, un diario escrito e una lengua que consideró más galimatías que forma de comunicarse entre seres humanos. Un ligero equipaje en el que incluyó lo imprescindible, su bolso de mano con su documentación en regla y una enorme disposición eran más que suficientes para haber cruzado el país de una punta a la otra para dar con esa persona especial que había marchado de su lado no sin antes jurarle que estaría esperándola hasta la eternidad. Ocho meses después de su partida, fue capaz de romper con todo y comprar un billete de avión de ida. La vuelta no entraba en sus planes.&lt;br /&gt;“Si te decides por tomar el tren, desde el aeropuerto llegarás a la estación de Sants. Allí no tendrás sino que localizar la calle Numancia…”&lt;br /&gt;Ya en el exterior de la edificación aeroportuaria, se encaminó a la parada de taxis y tras averiguar cuál era el que estaba libre en primer lugar, facilitó al conductor las señas de un discreto hotel en el que dejaría su equipaje antes de lanzarse a la búsqueda de quien tenía grabado en la mente a fuego. Liberada del tormento de su maleta le podría localizar sin lastres por la ciudad condal. Pasados veinte minutos se encontraba en las inmediaciones de plaza Cataluña, en la recepción del hotel que en la agencia de viajes le habían recomendado. No necesitaría más que una habitación en la que alojarse de forma provisional. El régimen de comidas importaba poco. Asomada al balcón perdió la vista entre los altos edificios y rascacielos que se alejaban por encima del ayuntamiento de la urbe y por las frondosas cabezas de los árboles de las ramblas. La agradable tarde de primavera trajo hasta su sentido del olfato los visos de la costa mediterránea de Poblenou y Badalona. Estaba lista para salir a la calle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Si tomas el tranvía, bájate en la parada de Verdaguer. Si eliges el autobús, sube a la línea Diagonal / Roger de Flor. Ambas las he remarcado en el mapa…”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los vespertinos rayos de sol asomaban por éntrelas nubes estrellándose moribundos contra el pavimento de la plaza Cataluña. Pasó por delante del ayuntamiento de la ciudad condal sin percatarse de que allí se encontraba. Estaba ensimismada en analizar el escueto planing que diseño en un trozo de papel. Si seguía las instrucciones que había ordenado meticulosamente, llegaría a su piso son problemas. Si no daba con el lugar, en el bolso había introducido el mapa que el mismo le había entregado ocho meses atrás y que había plastificado con la finalidad de evitar el posible deterioro. Como último recurso preguntaría a la gente que paseaba por la calle. La&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt; primera opción que tenía garabateada con colorines en sus notas era llegar hasta la avenida de Las Cortes Catalanas, continuar por ella hasta pasada la plaza de Tetuán y plantarse en la parada de metro de Glories, situada justo al lado de la gran glorieta que en la que confluían la avenida Diagonal y la Meridiana entre otras. Ya en ella, no tenía más que coger el metro hasta Verdaguer, enfilar un tramo de la Diagonal y en la segunda calle que cruzase, ya estaría en la calle Valencia. No parecía disponer de complicación alguna pero la idea de estar en Barcelona y no pasear por ella, mezclarse con sus gentes y ver sus lugares más emblemáticos la hizo desechar el planteamiento de sumirse bajo las entrañas de la ciudad. La otra opción suponía un largo trayecto a pie del que terminaría agotada. El cansancio futuro no la desanimó. Él estaba allí, cerca, superada la barrera de los tres mil kilómetros.&lt;br /&gt;“Sé que me buscarás por tus medios. No has sino de seguir la línea verde que te he trazado. Los nombres de las calles y lugares de interés, los he subrayado en rojo…”&lt;br /&gt;Cruzó la plaza Cataluña de un extremo a otro. Leyó los letreros que identificaban las amplias calles y dio enseguida con el Paseo de Gracia. Si ascendía por ella llegaría a la Diagonal. Ya ahí no había sino que buscar como llegar hasta la calle Valencia. El sol se colaba entre las ramas del espeso follaje de algunos árboles. Pasó a los pies de la casa Batlo y La Pedrera. Su estética modernista le llamó la atención. Tras una larga caminata llegó a la avenida Diagonal sin imaginarse que fuera una arteria de&lt;br /&gt;comunicación tan ancha y larga en el espacio. Comenzó a arrepentirse de no haber tomado la línea tres de metro que desde Cataluña la habría dejado en ese mismo lugar. Se trataba del mismo recorrido que tenía iluminado de colores en el mapa. Seguro hubiera llegado muchísimo antes y se hubiera ahorrado el ir a pie. Por suerte, el tiempo acompañaba. Lo hecho, hecho estaba. No podía dar marcha atrás. No le restaba sino enfilar la avenida en dirección este y tomar la cuarta calle a la derecha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;“La dirección completa es calle Valencia, número 17, sexto derecha.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No costó demasiado dar con la calle Valencia y menos dar &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;con el número diecisiete de la misma, un alto edificio de brillantes ventanas y espaciosos balcones. A ojo calculó que podría tener unos diez pisos. La idea le dio vértigo. Ella necesitaba ir al sexto derecha. Del portal un vecino salió dando paso amablemente al interior del mismo. Se adentró por el pasillo hasta aproximarse al ascensor. Abrió la pesada puerta de acero y una vez en sus entrañas, pulsó el número seis en el panel frontal. Dos minutos más tarde estaba delante de su puerta, tocando el timbre, dispuesta a darle una grata sorpresa…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;“No te me vayas a perder. Te quiero…”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/199034426530911292-4322626371238947300?l=eldiariodeunrebelde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/feeds/4322626371238947300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/diana-alex-barcelona.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/4322626371238947300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/4322626371238947300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/diana-alex-barcelona.html' title='Diana Álex Barcelona'/><author><name>El indomable Dani Hunting</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00470500934151523418</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://3.bp.blogspot.com/_itMf3roKofY/SYI3JfzVLQI/AAAAAAAAAAM/v5VAfujYiWs/S220/anakin-skywalker.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-199034426530911292.post-5953751424042446634</id><published>2012-01-20T14:18:00.000-08:00</published><updated>2012-01-20T14:23:04.137-08:00</updated><title type='text'>La reina de Saba</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Las ocho de la tarde parecía una buena hora para quedar. No era demasiado temprano ni demasiado tarde. Casi todos salían dos horas antes de trabajar y tenían suficiente tiempo para ducharse, cambiarse de ropa y comer algo antes de ponerse en camino. Algunos habían hecho un soberano esfuerzo para cumplir con sus deberes personales y profesionales y poder estar en el lugar indicado a esa hora. Creyó, como todos los que mostraron su conformidad, que una vez ahí se dirigían al ayuntamiento a admirar desde sus balcones la obra de artesanía que llenaba de colorido y emotividad contenida la plaza principal de la villa. Y visto ese espectáculo de las alfombras, irían a la cata de vino hasta una hora prudente puesto que para más de uno al día siguiente había que ir a trabajar.&lt;br /&gt;A las ocho llegaron todos, a excepción de uno que los buscaría más tarde y una que obligaba a los demás a esperar. Una de las que se dieron cita, acudió radiante, recién salida de la peluquería, llevando unas prendas elegidas para la ocasión. Esa era su noche y en ella se iba a lucir de ahí que quisiera comenzarla cuanto antes mejor. Se pusieron en marcha hasta que transcurridos quince minutos retrasó a la comitiva con sus repentinas ganas de comer. Los demás, educados y condescendientes, no se opusieron entrando en un bar cercano pidiendo bocadillos y refrescos. Así, mientas comían, esperaría a su amiga que no tuvo prisa en protagonizar su aparición mariana.&lt;br /&gt;Cerca de las diez de la noche volvió a manifestar las prisas que tenía. Dada la hora, sacrificarían la ida al ayuntamiento. Irían directamente a la cata de vinos. Si faltaba alguien por llegar, como se lo habían hecho saber, que moviera el culo y los buscara. Seguía siendo su noche y la degustación de caldos la estaba esperando. Se retocó la pintura de labios y con paso firme se presentó en la zona donde se había planificado. La sorpresa fue que no había ni copas ni invitaciones. No podía ser. Ella no podía quedarse alejada del evento. Trató de crear opciones a como diera lugar y la encontró a riesgo de pasar sobre el cadáver de los demás sin importarle un bledo. Que trataran de hallar la forma de conseguir copa e invitación por sus propios medios. Su amiga y ella lo habían logrado; era más que suficiente.&lt;br /&gt;No contó con que unas amistades les consiguieron los pases que por la tardanza no habían obtenido. Y ante el inicial cabreo, optaron por disfrutar de la truncada noche en compañía de quienes les tendieron una mano en momentos de apuro y necesidad. Disfrutaron de los vinos y rieron con chistes y anécdotas hasta la medianoche. No pudo soportar no ser el centro de atención. La habían desplazado de una manera que consideró alevosa. Nada hizo por acercarse ni por unirse a las cómicas situaciones que arrancaron sonrisas a los accidentales desconocidos. Su actitud huidiza provocó que afloraran sensaciones que la empujaron a lanzar cuatro gritos que escuchó todo aquel que quiso escuchar. Exigió de modo grosero y maleducada que la siguieran a donde ella quería. Se hicieron derogar. Es más, ni caso prestaron a sus voces. Cuando se preocuparon por su llamada de atención comprobaron que hacía más de quince minutos que se había marchado con viento fresco.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/199034426530911292-5953751424042446634?l=eldiariodeunrebelde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/feeds/5953751424042446634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/la-reina-de-saba.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/5953751424042446634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/5953751424042446634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/la-reina-de-saba.html' title='La reina de Saba'/><author><name>El indomable Dani Hunting</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00470500934151523418</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://3.bp.blogspot.com/_itMf3roKofY/SYI3JfzVLQI/AAAAAAAAAAM/v5VAfujYiWs/S220/anakin-skywalker.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-199034426530911292.post-4611236227597322832</id><published>2012-01-15T04:31:00.000-08:00</published><updated>2012-01-15T04:32:32.219-08:00</updated><title type='text'>Manualle d'amore. Il salvatore</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Te han invitado por ser quien eres, la hermana de uno de los que cortan el bacalao en un grupo numeroso personas bien avenidas del que conoces a unos cuantos de sus componentes. Muchas ganas no tienes de ir, padeces de agotamiento crónico esos días y por si fuera poco estará esa persona a la que has echado de tu vida años atrás. La idea de compartir mesa y cena con semejante individuo no es de tu agrado pero te convencen. Además, consideras que una copa conseguirá templarte los nervios.&lt;br /&gt;Llegas al lugar a la hora acordada. Has recogido a dos personas por el camino. Falta una tercera pero nada le han comentado por lo que deduces que no irá. Es una verdadera lástima pues entre vosotros ha surgido algo que no pasa desapercibido ante las miradas de los demás. Nada más entrar por la puerta del local ves que sí había ido. Te observa llegar y te sonríe con tierna picardía. Piensas en la estupidez que padeces al poner tus ojos en alguien de diecinueve años. En esos momentos la verdad es que no te importa.&lt;br /&gt;Te sorprende tomando asiento delante de ti. No sabes cómo reaccionar ante la cercanía que defiende toda la velada. Decides dejarte llevar y confiar en lo que la vida podrá ofrecer. Las conversaciones se suceden, los brindis con un vino tinto con cuerpo y las fotos en las que cada vez estáis más cerca. Pequeños detalles que ponen en alerta a ese sujeto que te la tiene jurada y que ha escondido un as en la manga a pesar de que haya tomado posesión en el otro extremo de la mesa.&lt;br /&gt;Finalizada la cena, la mayoría opta por continuar la noche en un salón propiedad de uno de ellos. Allí no molestareis a nadie y así liquidáis el excedente de ron que ha ido sobrando de ocasiones anteriores. Tu cuerpo cansado solicita que emprendas la humilde retirada. Sin embargo, toma tu mano y ruega le acompañes; sin ti no será lo mismo. Accedes y no te arrepientes de ello. No bebes mucho sino un par de cubatas. Compruebas que se le ha ido la mano. Ha bebido más de la cuenta. Deberías intervenir pero no lo vas a hacer. No es el momento. Vigilas desde lejos, obteniendo ventaja de la relativa distancia que indica la prudencia.&lt;br /&gt;Aprovechando la combinación de alcohol con tu aparente indiferencia, la bestia que había hibernado despliega sus alevosos recursos con un firme objetivo: tomar a como dé lugar lo que lleva buscando hace tiempo obviando la ingenua experiencia de quien empieza a vivir. No hace sino seguir sus pasos, imitar sus movimientos, emplear pequeños descuidos para acariciar insistentemente su hermosa anatomía ignorando la mermada resistencia que muestra ante su exagerado acercamiento. El reto que se había marcado parece resistirse más de lo que esperaba y tú rezas al altísimo porque el final no llegue.&lt;br /&gt;El final de la velada sí que llega dirigiéndoos hacia los coches. En el tuyo aguardan aquellos a quienes habías traído. Junto al coche del enemigo cual halcón acechando a su presa, vigila el mal a su inocente víctima. Se erige como el responsable de regresarle a casa y más en ese estado de atolondramiento exagerado. Algo le empuja a repetir una y otra vez que no pero insistía en que se introdujera dentro del vehículo. Y algo dentro de ti provoca que aúllen tus entrañas buscando la prodigiosa intervención del cielo. Ante la negativa de la divina providencia, intervienes amparándote en los comentarios de una que confía en zanjar la noche de una maldita vez. Tus pies se vuelven ágiles y te apostas a su lado. No puede evitarlo y se cuelga de tu cuello salpicando tu estremecida piel con su ardiente aliento. Tomas tu cintura al tiempo que susurras que por favor te acompañe al coche; tú serás quien de verdad le acompañe a casa. No muestra disconformidad y cual dócil cordero, deja guiarse por tus manos y entra en la seguridad de tu automóvil.&lt;br /&gt;A pocos metros, desafiando a la oscuridad de las sombras, maldiciendo su suerte y tu estampa, jura que tarde o temprano se la pagarás…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/199034426530911292-4611236227597322832?l=eldiariodeunrebelde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/feeds/4611236227597322832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/manualle-damore-il-salvatore.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/4611236227597322832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/4611236227597322832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/manualle-damore-il-salvatore.html' title='Manualle d&apos;amore. Il salvatore'/><author><name>El indomable Dani Hunting</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00470500934151523418</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://3.bp.blogspot.com/_itMf3roKofY/SYI3JfzVLQI/AAAAAAAAAAM/v5VAfujYiWs/S220/anakin-skywalker.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-199034426530911292.post-4037229285959897744</id><published>2012-01-04T13:06:00.000-08:00</published><updated>2012-01-04T15:01:02.055-08:00</updated><title type='text'>Los grandes recuerdos de un niño</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Fueron demasiadas noches en las que el sueño nos vencía desde muy temprano y una vez llegados a la cama, no lo podíamos conciliar de los nervios que mostrábamos al saber que de madrugada nos íbamos a levantar para ver los regalos que los Reyes Magos nos habían traído. Lo dejábamos todo preparado. Hierba en la calle para los camellos y un cubo de agua. En el salón, galletas y licor para que sus majestades cogieran fuerzas para continuar con su ajetreada noche. Un estricto ritual que daba paso a intensos momentos dignos de recordar.&lt;br /&gt;Recuerdo aquellas noches de vísperas en las que para evitar dormir, espantábamos el sueño dibujando en folios en blanco calendarios del nuevo año que ya había comenzado. Los decorábamos nosotros mismos con las ceras y creyones del colegio. Los motivos eran los primeros que se nos ocurrían, ya podían ser flores, olas del mar, noches de terciopelo estrelladas; lo que se nos ocurriera. Marcábamos las fechas señaladas, los días festivos, las vacaciones, los fines de semana. Tratábamos que no quedasen cabos sueltos de esos calendarios de los que juraría no queda ni una copia guardada. Y mientras los confeccionábamos espantábamos el sueño confiando en poder ver a sus majestades los Reyes Magos entrar por la ventana tal y como nos habían dicho nuestros padres.&lt;br /&gt;Recuerdo la gran estrella plateada que en lo más alto del arbolito de Navidad colocábamos a comienzos de diciembre. Esa estrella que pasada la medianoche de vísperas, descolgábamos de su puesto secuestrándola por un ratito. No había maldad en nuestros actos. Ni siquiera se nos ocurrió solicitar un rescate por devolverla sana y salva. Bastante apuro nos daba quitarla de su lugar preeminente pensando que si no estaba en su sitio, sus majestades se desorientarían y no nos traerían regalos. Nos dábamos toda la prisa que podíamos en utilizarla como patrón sobre retales de cartulina y papeles de colores. Recortábamos varias iguales antes de restituirla en la copa del abeto. Una vez dibujadas y recortadas, pegábamos trozos de papel de plata con el fin de asemejarla lo más posible a la original.&lt;br /&gt;Recuerdo el sonido metálico de lo que siempre pensamos que era una campana y no era más que el mortero de metal que nos hacía saltar de la cama a eso de las cuatro de la madrugada. No hacía falta que sonase mucho. Al primer repique abríamos los ojos y salíamos disparados de las habitaciones hasta la de nuestros padres dispuestos a romper en un santiamén los envoltorios de los regalos que amontonados y separados con el nombre de cada uno, aguardaban la furia de nuestras manos.&lt;br /&gt;Recuerdo salir mucho antes del alba a la oscuridad de la terraza desafiando al frío del invierno. Tenía que contemplar con mis ojos si en las casas de los alrededores había luces encendidas que indicasen si los otros niños se habían despertado para ver el contenido de sus paquetes. Antes de las seis de la mañana eran muy pocas las viviendas en las que estuvieran en pie. Habría de salir más veces a la terraza para comprobar en cuáles ya había niños despiertos.&lt;br /&gt;Recuerdo cuando el sueño nos vencía al tiempo que el sol arañaba el horizonte. Ni la ilusión de juguetes nuevos podían con unos ojos que imploraban misericordia incapaces de mantenerse abiertos por mucho tiempo. Y nos retirábamos pero no por mucho tiempo. Un par de horas eran más que suficientes para regresar a jugar y a disfrutar del día. Nos íbamos a una de las habitaciones y nos metíamos todos en la cama, una de las pocas ocasiones en las que nos dejaban dormir a todos en la misma cama. Y yo miraba al techo en la penumbra, analizando lo que haría cuando me despertase, contemplando la lámpara de pantallas blancas y naranjas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;¡FELICES REYES!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/199034426530911292-4037229285959897744?l=eldiariodeunrebelde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/feeds/4037229285959897744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/los-grandes-recuerdos-de-un-nino.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/4037229285959897744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/4037229285959897744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2012/01/los-grandes-recuerdos-de-un-nino.html' title='Los grandes recuerdos de un niño'/><author><name>El indomable Dani Hunting</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00470500934151523418</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://3.bp.blogspot.com/_itMf3roKofY/SYI3JfzVLQI/AAAAAAAAAAM/v5VAfujYiWs/S220/anakin-skywalker.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-199034426530911292.post-6213822514316761948</id><published>2011-12-31T11:33:00.000-08:00</published><updated>2011-12-31T11:34:05.428-08:00</updated><title type='text'>2011: una nebulosa en el tiempo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Los días corrieron. Las semanas se sucedieron. Y los meses no fueron más que las inertes hojas de un calendario que conformaron la hojarasca de mi habitación. Mudos y marchitos testigos de los sueños tenidos y de las ilusiones puestas en las trescientas sesenta y cinco jornadas del nuevo año que hace doce meses se mostraba ante mí envuelto en blancos pañales. Creí en él. Deposité ciega confianza en las nuevas oportunidades que me ofrecía tendiéndome la diminuta mano del más tierno infante que me miraba esperanzado.&lt;br /&gt;No fue así. Me dejé llevar por las dulces ilusiones contagiadas bajo los destellos coloridos de los fuegos artificiales de la primera noche del nuevo año. Y dejándome llevar me perdí entre los brazos abiertos con los que la niebla me invitó a un extenso baile de una melodía que no sé si tendrá final. A veces deseo con todas mis fuerzas que esa melodía cese de una maldita vez. He caminado sin rumbo fijo tratando de espantar a manotazos la densidad del fino cortinaje de humo que ha cegado mis ojos. En medio de la confusión he percibido los rumores lejanos de voces familiares que en la distancia musitan mi nombre. Les he llamado a gritos, les he buscado por los rincones sin resultado alguno. Han continuado reclamándome, sin embargo, he desistido en mis intentos de localizarles.&lt;br /&gt;He querido proporcionar una explicación lógica, que me convenciera, a esta niebla en la que he vivido durante el último año. No la he encontrado y por esfuerzos que no haya sido. He llegado a pensar en la importancia de los acontecimientos que hayan tenido lugar pero con la salvedad de algunos sucesos de suma trascendencia atenuados por su visión premonitoria, no han sido el origen de lo que ha ocultado mi vista.&lt;br /&gt;He comprobado como el tiempo se ha escapado de la misma manera que se escurre el agua que no aguanta entre los dedos de las manos. Ha volado para no volver dejando atrás la amarga sensación de que si ha transcurrido, ha sido en balde. A estas alturas del año, a escasos minutos de la medianoche de otra Nochevieja más, puedo afirmar sin miedo a equivocarme de que son muy pocos los triunfos logrados y mínimos los objetivos alcanzados. Esos no los explicaré, me los guardo considerando que prima más la calidad que las cifras de una cantidad.&lt;br /&gt;Ante la inminencia de un nuevo año deseo que la niebla se difumine desapareciendo con ella las tinieblas. Que el nuevo año será mucho mejor que el que dejamos tras y que de una vez por todas nuestros sueños se hagan realidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¡FELIZ AÑO NUEVO!&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/199034426530911292-6213822514316761948?l=eldiariodeunrebelde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/feeds/6213822514316761948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2011/12/2011-una-nebulosa-en-el-tiempo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/6213822514316761948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/199034426530911292/posts/default/6213822514316761948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldiariodeunrebelde.blogspot.com/2011/12/2011-una-nebulosa-en-el-tiempo.html' title='2011: una nebulosa en el tiempo'/><author><name>El indomable Dani Hunting</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00470500934151523418</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://3.bp.blogspot.com/_itMf3roKofY/SYI3JfzVLQI/AAAAAAAAAAM/v5VAfujYiWs/S220/anakin-skywalker.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
